Después de renacer, después de volver a vernos cara a cara con nuestro reflejo, nos encontramos más viejos, más tontos, más sabios, más cuerdos. Un tenue silencio es la antesala del ruido que esta por venir. Un centenar de voces estrepitosas colapsaran nuestros oídos, sus palabras rebosantes de orgullo querrán ser nuestra condena por desoír sus consejos y no podremos ante su juicio salir impunes, pero digamos sin miedo y resquemor “Si de vivir y de errar se trata que nos galardonen el pecho con medallas”. Que nos premien por pisar charcos aún pudiendo esquivarlos, por cantar bajo la lluvia de la que todos escapan, por sonreírle en la cara a la adversidad, por saber y por pensar que sólo vencido esta aquel que deja de intentar. Elegimos ser libres y sólo libre es aquel que elije equivocarse a placer. Errar es humano, aceptar es divino, disculparse es en vano. A la pequeña de la nariz muy pequeña.
Juan Cruz Portela
n_n Sweet
ResponderEliminarLo dije antes y lo digo ahora SOS REEEEEEEEEEE GROSOOOOOOOOOO!!!! Me senti re edentificado con tu narrativa, la vida es un tropiezo constante, hay que saber aceptarlo.
ResponderEliminarTe felicito, otra vez de tu tinta salieron las mejores palbras... lo cual... no me sorprende, tenes talento y eso se nota.