Si supieras cuantos momentos hemos arruinado con palabras, por culpa de esa necia necesidad de comunicarnos, por no saber interpretar nuestros silencios e intervalos.
Si supieras quizás entenderías porque estoy en guerra con tú reloj, vil manipulador de tus tiempos que me arrebata tú presencia dejando solo un tibio abrazo de despedida y reposando sobre mis labios cien palabras, que otra vez retornaran al silencio.
Pero seguirá mí voz ronca quebrando tus más bellos silencios, seguirá tú reloj arrebatándome tú presencia y seguiré yo, ahí, intentando lograr que ese ultimo abrazo dure unos segundos más.
Da igual esperarte un segundo o la vida entera, al final del camino alguien dirá que ha valido la pena.-
A la razón de mí desespere.-
JCP
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