lunes, 28 de febrero de 2011

¿Ligero Equipaje Para Tan Largo Viaje?

Antes de emprender este viaje le daré una última revisión al equipaje, pues, no hay para mí nada más molesto que llegar a destino y darme cuenta de que algo se me olvido. Para ilustrar el grado de importancia que tienen las cosas que suelo olvidar al hacer la valija les diré, que el verano pasado fui a la playa y al llegar caí en la cuenta de que había olvidado empacar la malla. Como este viaje es por de más importante que un paseo por la playa en enero, he decidido revisar mi equipaje cada vez que cargo algo más.


* Papel y tinta (para dibujarte con palabras)

* Hilo y aguja (para coser tus heridas)

* Alcohol (del que se usa para desinfectar)

* Alcohol (del que se ingiere)

* Aspirinas (para contrarrestar el efecto del alcohol que se ingiere)

* Ropa (obviamente)

* Cigarrillos (para los nervios)

* Nervios (para los cigarrillos)

* Paciencia (poca pero algo es algo)

* Dos manos (para levantarte)

* Sonrisas (para regalarte)

* Una brújula que dice que el sol sale y se pone en tu mirada (en caso de que lo olvide)

* Un paraguas (por si llueven prejuicios de la boca de terceros)

* Una tijera (para cortar los hilos que te amarran a la realidad)

* Dos alas (para que puedan tus sentidos volar)

* Un cuento (para que crees en el, para que vivas en el)

* Un castillo sin grietas ni goteras (para que te refugies de la tormenta)

* Un reloj (para saber que aun queda tiempo)

* Un corazón (… lo llevo puesto)


Creo que no me olvido de nada, así que… ¡a recorrer su mundo!


A la pequeña de la pequeña nariz. Me perdería en el camino sólo para volver a sentir emoción al encontrarte.


Juan Cruz Portela

domingo, 27 de febrero de 2011

El Sapo y La Princesa – Una Aventura Hasta Llegar A Tu Vera

Voy saltando los charcos que dejan tus lágrimas al caer sobre el suelo en el que piso. Voy saltando y bajo la lluvia estoy cantando canciones que sirvan de pañuelo para tus ojos húmedos. Voy esquivando las piedras que ponen a mi paso aquellos que dicen que sólo soy otro sapo de pantano, que no hay beso que me corone príncipe en este cuento. Sigo saltando y desde aquí alcanzo a verte, sentada estas en tu fuente. Sigo saltando, no hay obstáculo que obstaculice mis saltos, soy el d’Artagnan de los sapos y voy hacia ti como el Quijote a los molinos. Voy saltando, voy cantando, estoy llegando, voy gritando ¡Sonríe princesa te traigo versos de papel, caricias de algodón y canciones almidonadas para empacharte el corazón!


A la princesa de la nariz pequeña. Saltaría los charcos que dividen continentes sólo para llegar a tu vera.


Juan Cruz Portela

jueves, 24 de febrero de 2011

Las Cosas Más Bonitas

Hoy mientras buscaba desesperado monedas en los bolsillos de mis pantalones para correr al quiosco a comprar un paquete de cigarrillos, una celebre frase o ley (como prefieras) de Murphy vino a iluminar mi pensamiento: “En cuanto se ponga a hacer algo, se dará cuenta de que hay otra cosa que debería haber hecho antes”. En ese momento decidí dejar para más tarde lo que estaba haciendo y puse en las manos del azar mi próximos pasos. Volví a meter la mano en los bolsillos, pero esta vez en el bolsillo pequeño (ese que para muchos nunca sirve para nada) en el había un papel prolijamente doblado que prolijamente desdoble. En el encabezado decía “Las cosas más bonitas” supuse que aquello era una lista y por un instante me quede atónito ya que ese tipo de cosas rara vez las llevo conmigo en algo tan minúsculo como un bolsillo.
Las cosas más bonitas es una lista detallada de pequeñísimas cosas que hacen que una gran persona sea un más grande, pues, por si aún no te has dado cuenta; la grandeza es la conjunción de pequeñeces muchas veces imperceptibles. Puedes en un gesto definir a una persona, puedes en una mueca comprender lo que con palabras intenta ocultar, sólo debes aprender a observar.

Las cosas más bonitas (o algunas de ellas)


Si sonríe:

Se dibujan hoyuelos sobre sus mejillas.

Un tenue brillo reposa en sus pupilas.

Hace gestos exagerados que acompañan su risa desmesurada.

Si siente nervios:

Se frota las manos.

Desvía la mirada.

Se pasa la mano por el pelo alrededor de cincuenta veces mientras mira el celular.

Cuando se enoja:

Hace a un lado el feminismo que tan bien le sienta.

Insulta a más no poder.

Es más ella que nunca.

Cuando esta triste:

Odio cuando esta así…

Cuando esta feliz:

Contagia a los que están a su alrededor.


“Todo aquello que apenas se deja ver te hace aún más especial”

"A la "pequeña" de la nariz muy pequeña"

Juan Cruz Portela

domingo, 20 de febrero de 2011

Vive Tus Errores

Después de renacer, después de volver a vernos cara a cara con nuestro reflejo, nos encontramos más viejos, más tontos, más sabios, más cuerdos. Un tenue silencio es la antesala del ruido que esta por venir. Un centenar de voces estrepitosas colapsaran nuestros oídos, sus palabras rebosantes de orgullo querrán ser nuestra condena por desoír sus consejos y no podremos ante su juicio salir impunes, pero digamos sin miedo y resquemor “Si de vivir y de errar se trata que nos galardonen el pecho con medallas”. Que nos premien por pisar charcos aún pudiendo esquivarlos, por cantar bajo la lluvia de la que todos escapan, por sonreírle en la cara a la adversidad, por saber y por pensar que sólo vencido esta aquel que deja de intentar. Elegimos ser libres y sólo libre es aquel que elije equivocarse a placer. Errar es humano, aceptar es divino, disculparse es en vano.


A la pequeña de la nariz muy pequeña.


Juan Cruz Portela

martes, 1 de febrero de 2011

¿A que le llamamos experiencia?

Salgo en busca de nuevos tropiezos, errores y frustraciones para poblar los anaqueles laureados de la memoria. Voy de naufragio en naufragio con la sola certeza de que cada paso equivocado en la interminable carrera por aquello que anhelo es un paso certero hacia la experiencia, experiencia a la cual jamás le di un uso legítimo, pues los errores de ayer son los de hoy y serán también los de mañana.Soy libre de elegir hacia donde ir y aun elijo ir contigo, soy libre de pensar y pienso que de pensarte dejar no puedo, me condena mi conciencia que inconciente insiste en cometer una estupidez. Ayer te quería, hoy te olvide, mañana saldré a buscarte otra vez.


Juan Cruz Portela