sábado, 12 de marzo de 2011

Feliz Día Mujercita (Más Vale Tarde Que Nunca)

Te extraño y no se me ocurre nada más que decirte, te extraño.


"Cuando no estas el tiempo parece no pasar para mí"


Juan Cruz Portela

jueves, 10 de marzo de 2011

Hablando Con Mi Cerebro

Salí a caminar llevando sobre mis hombros el peso una pregunta que no pude responder “¿Por qué haces esto?” me preguntaste y no supe que decir. Quizás esta noche, bajo el tenue brillo de esta luna perezosa pueda encontrar una respuesta digna o al menos una respuesta original.

El guiñar de las viejas farolas, el olor a aceite quemado de los colectivos, la intermitencia de los semáforos y la notable ausencia de la fauna urbana conforman un cóctel indispensable a la hora de pensar.

Una banca solitaria sale a mi encuentro, me corta el paso y me invita a pensar sobre sus añejas y despintadas tablas. Accedo sin chistar, enciendo un cigarrillo y mi cerebro dispara sin piedad sobre mí la misma pregunta.

– ¿Por qué haces esto?

– Porque la quiero – respondo sin dudar.

– ¿Por qué la queres? – indaga una vez más.

– Porque es especial.

– Seguí caminando quizás encuentres una mejor respuesta en la próxima esquina.

Sigo caminando sin rumbo fijo, unas calles más adelante un semáforo en rojo me obliga a detenerme. En la esquina del frente una casona tan antigua como maltratada hacía lo posible por mantenerse en pie, resistiendo, a pesar de las grietas que el tiempo abrió en sus paredes.

– ¿Por qué haces esto? – volvió preguntar.

– Porque la quiero – respondí una vez más.

– ¿Por qué la queres?

– Porque así lo siento. – respondí titubeando.

– Mejor sigamos caminando. -

Vuelvo a retomar mi rumbo desconocido y otra banca solitaria aparece delante de mí, empiezo a pensar que ya he estado en este lugar. Me siento una vez más y un perro se acerca lentamente a mí con cierta desconfianza, es un perro de no más de tres años pero parece que la vida no lo ha tratado del todo bien. Flaco, repleto de pulgas y con los ojos inundados de tristeza es el fiel reflejo del alto precio a pagar cuando se le confía el corazón a cualquiera. Chasqueo mis dedos para invitarlo a mi lado, este se acerca temeroso, pongo mi mano sobre su lomo y lo acaricio varias veces. Me sorprendo al ver que en pocos minutos ya toma confianza y mueve la cola en señal de agrado, esto me hace pensar en que a ambos nos basta con sólo una caricia para olvidarnos del pasado y volver a confiar.

– ¿Por qué haces esto? – preguntó mi cerebro.

– Creo que ya tengo la respuesta.

– Me gustaría escucharla.-

– ¿Te acordas de la casona antigua?

– Por supuesto ¿Qué tiene que ver con esto?

– Mucho. Esa casona sigue en pie porque tiene buenos cimientos y lo va a seguir estando eternamente sin importar cuantas grietas haya en sus paredes porque la base es sólida.

– Sigo sin entender.

– Mi amor hacía ella tiene cimientos tan fuertes como los de aquella casona, podrán sus paredes agrietarse pero jamás se vendrán abajo.

– Buena respuesta, son cimientos compuestos por: confiar, creer, sentir y dejarse llevar ¿No?

– Exacto.

– ¿No son acaso esas mismas creencias las que llevaron a este perro a la ruina? Digo si le prestas atención al pobre por creer y confiar lo hicieron pelota.

– Pero mira como mueve el rabo a la mínima muestra de afecto, esto quiere decir que no existe daño irreparable y que no siempre lo que se deja ver por fuera es tan malo como parece.

– ¿Me estas tomando el pelo?

– Sus heridas son por vivir y no se puede vivir sin errar, pecar, herir o ser herido. Es la sal de la vida. Mil patadas le han dado y aun así no aprende a desconfiar.

– ¿Es amor?

– Es amor.

– ¿Y que serias capaz de hacer por ese amor?

– Todo, inclusive aquello que no quiero hacer.

– ¿Incluso alejarte?

– En caso de que me lo pida lo haré sin dudar, no quiero ser un estorbo.

– Sólo me queda hacerte una pregunta… si esa casona antigua y este perro mal herido se te asemejan ¿En que lo hace esta banca solitaria?

– Esta banca solitaria es el lugar a donde vengo a pensar antes y después de tropezar.

– Entonces aquí te espero.

– Hasta que volvamos a vernos entonces.

– Así es… hasta el próximo tropiezo.


“Pide lo que quieras y por ti lo haré realidad, pide que me desvanezca y por ti me desvaneceré”


Juan Cruz Portela

lunes, 7 de marzo de 2011

Bitácora

Bajo las nubes de este cielo federal te escribo estas líneas, para contarte en pocas palabras cuan presente has estado en este viaje.

Estando en el aeropuerto, momentos antes de realizar el check in para abordar el avión, sentí pánico. Temía que al pasar por el detector de metales la policía aeroportuaria se percatara de que en el pecho llevaba algo más valioso que cualquier objeto material que se pudieran imaginar. Pasé disimulando mi disimulo para no llamar la atención, no quería que nadie metiera maliciosamente sus manos en mi pecho y arrancara de mis adentros tu recuerdo. La suerte debió sonreírme pues pude pasar sin inconvenientes.

Llegue a destino convertido en un traficante de recuerdos, lo cual no me genero culpa alguna ya que lo volvería a hacer unas mil o dos mil veces de ser necesario.

Una vez en el hotel desempaque mis maletas, pero no desempaque de mi pecho tu recuerdo ya que no confiaba en las mujeres encargadas de la limpieza de la habitación ¿Cómo reaccionaria yo si al acostarme cayera en la cuenta de que ya no estas en el lugar donde cuidadosamente te había dejado? Seguramente hubiera puesto patas para arriba cada rincón hasta encontrarte.

Una noche la nostalgia me encontró parado en la esquina de Callao y Sarmiento, y fue en ese instante en que sentí la ansiosa prisa por volver cerca de tu orilla. Ya no me importaba si de mi puerta a tu ventana el trecho era largo, estrecho y empinado si de mí se había apoderado la necia necesidad de verte.

Volví al hotel un tanto melancólico y un tanto abatido, repose la cabeza en la almohada y comencé a pensar en cuan diferente sería esta fría habitación si al despertar fuera tu sonrisa la que iluminara los rincones oscuros y no este sol necio que se cuela entre las cortinas dándole a las paredes amarillentas de esta prisión una tonalidad sepia y sombría. Sería tan distinto si el sonido de tu voz acallara en mí el ruido insoportable de esta ciudad y su gente, sólo con tu presencia podría pertenecer y soportar este infierno terrenal, pero estando a medias la lejanía cae sobre mis hombros tornándose insostenible e insoportable.

Ya faltan apenas unos minutos para volver y estoy ansioso por verte y contarte los detalles de este viaje. Loco por decirte que he pensado en ti cada mañana, que me he desvelado cada noche para cuidar desde aquí de tus sueños y que a pesar de la distancia nunca estuve lo suficientemente lejos como para que no escuches el susurro de mis pensamientos.

“Pasajeros del vuelo 1538 con destino a la ciudad de Córdoba abordar por la puerta 8” – Es hora de volver…


A la pequeña de la pequeña nariz. Soy de donde vienes, pertenezco a donde vas.


Juan Cruz Portela

lunes, 28 de febrero de 2011

¿Ligero Equipaje Para Tan Largo Viaje?

Antes de emprender este viaje le daré una última revisión al equipaje, pues, no hay para mí nada más molesto que llegar a destino y darme cuenta de que algo se me olvido. Para ilustrar el grado de importancia que tienen las cosas que suelo olvidar al hacer la valija les diré, que el verano pasado fui a la playa y al llegar caí en la cuenta de que había olvidado empacar la malla. Como este viaje es por de más importante que un paseo por la playa en enero, he decidido revisar mi equipaje cada vez que cargo algo más.


* Papel y tinta (para dibujarte con palabras)

* Hilo y aguja (para coser tus heridas)

* Alcohol (del que se usa para desinfectar)

* Alcohol (del que se ingiere)

* Aspirinas (para contrarrestar el efecto del alcohol que se ingiere)

* Ropa (obviamente)

* Cigarrillos (para los nervios)

* Nervios (para los cigarrillos)

* Paciencia (poca pero algo es algo)

* Dos manos (para levantarte)

* Sonrisas (para regalarte)

* Una brújula que dice que el sol sale y se pone en tu mirada (en caso de que lo olvide)

* Un paraguas (por si llueven prejuicios de la boca de terceros)

* Una tijera (para cortar los hilos que te amarran a la realidad)

* Dos alas (para que puedan tus sentidos volar)

* Un cuento (para que crees en el, para que vivas en el)

* Un castillo sin grietas ni goteras (para que te refugies de la tormenta)

* Un reloj (para saber que aun queda tiempo)

* Un corazón (… lo llevo puesto)


Creo que no me olvido de nada, así que… ¡a recorrer su mundo!


A la pequeña de la pequeña nariz. Me perdería en el camino sólo para volver a sentir emoción al encontrarte.


Juan Cruz Portela

domingo, 27 de febrero de 2011

El Sapo y La Princesa – Una Aventura Hasta Llegar A Tu Vera

Voy saltando los charcos que dejan tus lágrimas al caer sobre el suelo en el que piso. Voy saltando y bajo la lluvia estoy cantando canciones que sirvan de pañuelo para tus ojos húmedos. Voy esquivando las piedras que ponen a mi paso aquellos que dicen que sólo soy otro sapo de pantano, que no hay beso que me corone príncipe en este cuento. Sigo saltando y desde aquí alcanzo a verte, sentada estas en tu fuente. Sigo saltando, no hay obstáculo que obstaculice mis saltos, soy el d’Artagnan de los sapos y voy hacia ti como el Quijote a los molinos. Voy saltando, voy cantando, estoy llegando, voy gritando ¡Sonríe princesa te traigo versos de papel, caricias de algodón y canciones almidonadas para empacharte el corazón!


A la princesa de la nariz pequeña. Saltaría los charcos que dividen continentes sólo para llegar a tu vera.


Juan Cruz Portela

jueves, 24 de febrero de 2011

Las Cosas Más Bonitas

Hoy mientras buscaba desesperado monedas en los bolsillos de mis pantalones para correr al quiosco a comprar un paquete de cigarrillos, una celebre frase o ley (como prefieras) de Murphy vino a iluminar mi pensamiento: “En cuanto se ponga a hacer algo, se dará cuenta de que hay otra cosa que debería haber hecho antes”. En ese momento decidí dejar para más tarde lo que estaba haciendo y puse en las manos del azar mi próximos pasos. Volví a meter la mano en los bolsillos, pero esta vez en el bolsillo pequeño (ese que para muchos nunca sirve para nada) en el había un papel prolijamente doblado que prolijamente desdoble. En el encabezado decía “Las cosas más bonitas” supuse que aquello era una lista y por un instante me quede atónito ya que ese tipo de cosas rara vez las llevo conmigo en algo tan minúsculo como un bolsillo.
Las cosas más bonitas es una lista detallada de pequeñísimas cosas que hacen que una gran persona sea un más grande, pues, por si aún no te has dado cuenta; la grandeza es la conjunción de pequeñeces muchas veces imperceptibles. Puedes en un gesto definir a una persona, puedes en una mueca comprender lo que con palabras intenta ocultar, sólo debes aprender a observar.

Las cosas más bonitas (o algunas de ellas)


Si sonríe:

Se dibujan hoyuelos sobre sus mejillas.

Un tenue brillo reposa en sus pupilas.

Hace gestos exagerados que acompañan su risa desmesurada.

Si siente nervios:

Se frota las manos.

Desvía la mirada.

Se pasa la mano por el pelo alrededor de cincuenta veces mientras mira el celular.

Cuando se enoja:

Hace a un lado el feminismo que tan bien le sienta.

Insulta a más no poder.

Es más ella que nunca.

Cuando esta triste:

Odio cuando esta así…

Cuando esta feliz:

Contagia a los que están a su alrededor.


“Todo aquello que apenas se deja ver te hace aún más especial”

"A la "pequeña" de la nariz muy pequeña"

Juan Cruz Portela

domingo, 20 de febrero de 2011

Vive Tus Errores

Después de renacer, después de volver a vernos cara a cara con nuestro reflejo, nos encontramos más viejos, más tontos, más sabios, más cuerdos. Un tenue silencio es la antesala del ruido que esta por venir. Un centenar de voces estrepitosas colapsaran nuestros oídos, sus palabras rebosantes de orgullo querrán ser nuestra condena por desoír sus consejos y no podremos ante su juicio salir impunes, pero digamos sin miedo y resquemor “Si de vivir y de errar se trata que nos galardonen el pecho con medallas”. Que nos premien por pisar charcos aún pudiendo esquivarlos, por cantar bajo la lluvia de la que todos escapan, por sonreírle en la cara a la adversidad, por saber y por pensar que sólo vencido esta aquel que deja de intentar. Elegimos ser libres y sólo libre es aquel que elije equivocarse a placer. Errar es humano, aceptar es divino, disculparse es en vano.


A la pequeña de la nariz muy pequeña.


Juan Cruz Portela

martes, 1 de febrero de 2011

¿A que le llamamos experiencia?

Salgo en busca de nuevos tropiezos, errores y frustraciones para poblar los anaqueles laureados de la memoria. Voy de naufragio en naufragio con la sola certeza de que cada paso equivocado en la interminable carrera por aquello que anhelo es un paso certero hacia la experiencia, experiencia a la cual jamás le di un uso legítimo, pues los errores de ayer son los de hoy y serán también los de mañana.Soy libre de elegir hacia donde ir y aun elijo ir contigo, soy libre de pensar y pienso que de pensarte dejar no puedo, me condena mi conciencia que inconciente insiste en cometer una estupidez. Ayer te quería, hoy te olvide, mañana saldré a buscarte otra vez.


Juan Cruz Portela

sábado, 22 de enero de 2011

Retornando

Lentamente todo vuelve a su estado de neutralidad absoluta. Atrás lo que fui, hacia delante un puñado de días sin vivir y aquí en medio la debacle singular de un ser en ruinas.
¿Qué madrugada arrancó de mi almohada ese sueño que desvelaba mis sentidos? ¿En que puerto encallaron mis palabras? ¿Quién te llevó a naufragar lejos de mi orilla? Quizás las respuestas a mis preguntas se encuentren en el fondo de un vaso o en otros brazos o en esos labios que susurran en mis oídos gemidos que apenas alcanzan entibiar mi lecho. Pero debo ser honesto, cambiaria mil gemidos por uno de tus desprecios, por una mirada desinteresada de segundas intenciones o por una risa destemplada que vuelva a templar el acero de mi pluma para seguir apuñalando renglones con tu nombre.

Juan Cruz Portela