No habrá descanso para mí hasta ver que seas feliz, moveré cielo y tierra por ti, no dejare herida sin zurcir aunque pase mil y una noches sin dormir. Buscare la forma, pensare en la manera para hacer de este invierno tú mejor primavera. Te daré motivos para no estar triste en esos días en que el sol no brille. Te cambio mí verso por tú mejor sonrisa, palabras de amor por alegría, lo se es poco y no pretendo embaucarte, solo deseo este día gris alegrarte.
Me genera tristeza e impotencia el no saber como rellanar ese vacío existencial que te aflige, que más quisiera yo que abrigar con “te quieros” y cariño ese espacio en blanco que el no supo ocupar. Te pido que me perdones si entre estas líneas encuentras un improperio hacia su persona, es solo producto del odio, odio que es resultado de su consecuente ignorancia. Ignorancia que lo convierte en un grandísimo idiota porque solo un idiota sería capaz de no quererte y menospreciar el privilegio maravilloso de llamarte “hija”. Siento desprecio hacia el, al saber que su ausencia enturbia tus ojos y tú mirada pierde ese brillo que te hace tan especial y un puño agrio en estomago te dice que te falta algo. Ya no me quedan frases para disfrazar mí enojo y no podría continuar escribiendo sin insultarle y es por eso que pongo punto y aparte.
“Voy a construir la muralla más grande para que nada ni nadie pueda lastimarte”
“Es imposible y tonto intentar” me dicen y yo me pregunto ¿Qué es verdaderamente imposible? Que el sol se ponga por el norte es imposible, que el tiempo se detenga y los buenos momentos sean eternos es imposible y aun así lo intentaría. Llámenme soñador o loco si les gusta más – la verdad no ofende – pero de donde vengo lo imposible es un talvez.
Me levanto cada mañana con la esperanza de hacer un lugar mejor para que aquella persona a la que quiero con tanta devoción ya no llore por tristeza y lo haga solo por alegría, un lugar donde ningún hijo de puta se sienta con el derecho de lastimarla, un lugar donde pueda irse a dormir con la misma sonrisa en su rostro con la que se levanta todas las mañanas. Y no piensen que no me he frustrado pero no por ello deje de intentar. No me canso de decirles a través de este blog de mierda que sin amor somos la mismísima nada pero solo unos pocos parecen entender. No creo en dios ni en nada semejante, creo en lo que ya nadie cree, creo en las personas, y si, ya me han dicho que soy un pobre ingenuo. Como pueden ver ni a golpes he querido aprender la lección.
Si me pregunta porque hago todo esto la respuesta es muy sencilla… por ver sonreír a la persona que quiero, no hay para mí mayor satisfacción que esa, me hace sentir que todo intento por imposible y quimérico que parezca vale la pena, puedo tener vacíos los bolsillos pero por ella siento que en el pecho llevo fortunas. Y no importa que tan vencido o frustrado me encuentre, sacare fuerzas de donde sea para hacer realidad lo imposible.
¿Sentiste alguna vez algo parecido? Se llama amor, y no entiende de imposibles.
Señora mía tan querida, si usted supiera cuantas veces este mal llamado poeta ha intentado ilustrarla con palabras para que los demás admiren la grandeza de su persona. Pero mis intentos han sido en vano, mis versos, rimas y sonetos apenas han llegado a describirla, ¡ingenuo de mí al comparar la calidez de su compañía con una brisa de verano! Que nadie se atreva a llamar poeta a este aprendiz de tonto. Señora sepa usted disculpar mí ingenuidad pues tarde he comprendido que nadie puede resumirla o compararla ni en cien sonetos o mil palabras. Mí intención no a sido insultarla tan solo he pretendido ilustrarla para que los demás sientan por usted lo que yo siento.
Por imposible que parezca intentare dibujar soles sobre tus más temidos nubarrones.
La monotonía de vivir de manera esquemática y hacer de cada día la repetición sistemática del día anterior es algo que siempre me produjo rechazo. Pero es algo inevitable, en estos tiempos la gente sin su rutina parece no funcionar. Me genera tristeza pensar en el ser humano como un sistema operativo funcional programado para hacer lo que se debe en lugar de lo que se quiere.
Nadie se encuentra exento de este mal ya que al nacer se nos asigna una rutina, la rutina de crecer, reproducirnos y morir y la aceptamos, ya que se trata de una obligación existencial. Nacemos siendo una nimiedad en un mundo colosal que nos ofrece un centenar de caminos y oportunidades, crecemos, acertamos y creemos que es el resultado de buenas decisiones pasadas y moriremos con la equívoca certeza de creer haber vivido.