Te veo como la presa de un cazador inexperto,
que lastima, hiere, pero no mata.
Veo como te sofocan los caminos desconocidos, tanta oferta tentadora en un mundo de rebajas.
Tú que te sientes vencida tras
cada paso en falso, después de cada
caída, de cada ramalazo.
Tú que te levantas con seguridad y
aplomo, que te reinventas cada día
entre las cenizas del mañana.
Tú que floreces del cieno como la flor
más brava, que contagias de alegría
a los de sonrisa sombría.
A ti te escribo y te enaltezco en este,
mi humilde homenaje, hacia quien por los demás
da todo sin pensar en nada.
Gracias.-
A Lu Fernández, gracias por todo y perdón por tan poco.
Juan Cruz Portela


