No encontrare olvido alguno en mi camino, ni podré dejar tu recuerdo en un vaso. Engañare a los demás y a mi mismo diciendo que ya te he olvidado, que ya no te quiero. Negare la existencia de tu presencia entre mis renglones y que mis versos insomnes alguna vez te hablaron de amor. Me consumirán el alma los abrazos sin hallarte, las tardes vacías, llenas de un todo que es nada. Se irá detrás de ti parte de lo que fui, mis versos, mis sonetos, mis palabras, se irá el poeta. Volveré a cubrir mi cuerpo con mi traje gris de recuerdos gastados, de sonrisas de barro para disimular. Pondré fin a las hazañas de este Quijote mal herido que aun sabiéndose vencido se vatio en duelo contra todo, por todo y por ti.
Te observó en silencio pues no quiero despertarte, te susurro un “te quiero” al oído y percibo una sonrisa y me pregunto si es conmigo con quien sueñas. Enmudezco cada sonido para escuchar el latido de tu pecho y el mío, dos extranjeros hablando el mismo idioma, dos extraños desconocidos que se quieren sin un pero, sin un porque. Te abrazo y te beso, tú sonríes y murmuras mi nombre. Sigue durmiendo, no quiero despertarte.
Les voy a contar una historia, tan personal que me da cierto pudor hacerlo. Esta historia empezó el 4/10/09 (dejen de contar, fue hace cinco meses) puedo olvidar muchas cosas pero me resulta imposible olvidar esa fecha, hay ciertas cosas que me lo impiden. Por si no está claro es el día que conocí a “Doña Mecha”, que hoy por hoy es la persona más buscada por muchos que pasan por este blog. Bueno vamos a lo que importa.
Ese domingo de octubre habíamos quedado en juntarnos (el lugar no viene al caso) a las 18hs, dicen que la puntualidad es la virtud de los desconocidos, pero no para ella. Llego considerablemente tarde, pero no me importo mucho, llevaba puesto unos anteojos tan grandes como las ojeras que trataba de ocultar, pero eso tampoco me importo mucho, lo que realmente me importaba es que después de mucho tiempo estaba a 60 cm de la persona que quería y actualmente quiero. Al domingo siguiente fuimos a uno de esos antros de mala muerte que hay en esta ciudad -y que tanto me gustan-. Esa noche había decidido comportarme como un caballero y no tomar ni una gota alcohol (es patético lo que hace uno cuando quiere impresionar a alguien). Mi idea de una noche sin alcohol fue frustrada por mi mejor amigo Tavo (aprovecho para nombrarlo porque se quejo de que nunca lo nombro) bueno para redondear… este ser malicioso no soporto verme sin tomar tan siquiera una cerveza y se aboco a la difícil tarea de emborracharme, y si que lo consiguió, no pase ni un solo minuto cerca de doña mecha. Cuando se me paso la resaca llego la culpa, quería resarcir esa noche bochornosa… y así fue, al sábado siguiente a las 8:30hs salimos para Mar Chiquita con mi mejor amigo Tavo y su pareja. El viaje en si fue maravilloso si dejamos de lado que el auto dijo basta cuando regresábamos, con doña mecha tuvimos que volver en colectivo y que el arreglo del auto salio muy caro, para que se hagan una idea con la plata que costo el arreglo nos podríamos haber ido de vacaciones a Mar del Plata (perdón Tavo, pero las buenas intenciones a veces se pagan muy caro).
Así como hubo buenos momentos también hubo de los malos, y vaya que fueron malos. Pero honestamente fueron los menos y aunque no viene al caso contar esa parte de la historia, igual los llevo presentes.
No soy un poeta, pero a su lado me siento capaz de hacer cualquier cosa, si en algún momento de sus vidas llegan a encontrar a esa persona que los hace sentir especiales, capaces, vivos y llenos de algo que no saben que es… no la pierdan, no se alejen porque se van a sentir unos miserables para el resto de su vida.
Y bueno para las que quieren saber como es doña mecha, es una excelente persona que no se merece que la estén persiguiendo de esa manera inquisidora y eso va para Sol y su grupito.
martes, 2 de marzo de 2010
Termine! a los que quieran el libro manden un mail a juancruzportela@gmail.com y se los mando en formato word. Saludos y gracias por los comentarios.